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Trabajo Social Privado

14-05-2015 (3276 visitas) | Rocío Báez | Tempus Social

Un gran referente de mi profesión me dijo una vez: “allí donde hay personas, debe haber un trabajad@r social”. Estas palabras han guiado mi camino, hasta entender en primer lugar yo misma, que estudiar Trabajo Social no es sólo una carrera universitaria que te capacita para determinadas actividades profesionales, ES MUCHO MÁS.

Y otro gran referente personal para mí, me dijo hace muchos años: “si no tienes vocación, olvídate de dedicarte a esto”. Duras palabras pero reales como la vida misma.

Han sido entre otros, los mensajes que hoy en día me encaminan a mostrar al mundo de lo social que el Trabajo Social privado, además de ser útil es muy necesario.

Somos profesionales de la ayuda, magos que sacan recursos de la chistera cuando todo parece estar oscuro, debemos ser personas de brazos y corazón abiertos para acompañar a los demás en su camino.

Sin embrago, no somos salvadores de nadie, sólo debemos ayudar a encontrar rumbos, haciendo que la persona sea autónoma, capaz de tomar sus propias decisiones, y sobre todo LIBRE.

Y ahora me pregunto, ¿sólo tienen estas necesidades las personas o colectivos más desfavorecidos? Sin duda, trabajadores sociales y todos los profesionales de lo social, debemos velar por que todos los sistemas de protección funcionen, por la dignidad de toda persona, y por la Justicia Social, esa que parece haberse esfumado en los últimos tiempos…

Pero sin duda, no sólo las personas con pocos recursos económicos necesitan ayuda, ¿qué hay de nuestras familias? ¿Cuántas dificultades y problemas puede  llegar a tener una familia “normalizada”? ¿Con cuántas dificultades se encuentran nuestros hij@s cuando comienzan la adolescencia y a establecer relaciones sociales? ¿Cuántos obstáculos encuentra una empresa a la hora de consolidarse?

En cada una de estas circunstancias y muchas más, nuestra profesión es fundamental, tiene que estar presente, porque nos preparan para buscar soluciones. Cuando nuestro contexto social, político y económico, nos cierra puertas, el trabajad@r social resurge de las cenizas, a “pecho descubierto”, como único recurso posible, su persona y su fuerza, a veces mucho más eficaz que todas las legislaciones y burocracias existentes.

Por tanto, queridos amigos, quiero hacer Trabajo Social, desde que me levanto hasta que me acuesto, quiero ser visible en cualquier ámbito o contexto de nuestra sociedad y lucharé con determinación porque así sea…

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